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de Isla Negra 168
Carta Abierta
“A sus elegantes señorías, los intelectuales europeos que han tenido la gracia de escribirnos cartitas lamentando el encendido verbo de condena a la masacre del estado sionista israelí en Palestina.
La edulcorada “intelectualidad que frecuenta las salones elegantes es seria y correcta. Suele codearse con las ilustres señorías que ocupan los sillones importantes, desde donde sacan a relucir sus índices también elegantes y firman con lapiceras a fuente brillantes, suaves, importadas de no sé donde, importantes documentos, contratos por ejemplo de entrega en nombre de los sacros intereses de la Patria. O bombardeos atroces sobre la humanidad, se encuentre donde se encuentre. La intelectualidad que colabora -desde sus lentejuelas de mostrar en las fiestas- en las revistillas de todas partes, que piensa por nosotros, digiere por nosotros la realidad del mundo y nos la explica con la voz del amo. La intelectualidad que se consterna con la poesía que dice lo que se debe decir, que se consterna por la voz de los poetas que carecen de hilos de moverse en el escenario, que se consternan por los versos que saltan a oponerse a los misiles. Los intelectuales que prefieren no hablar de genocidio, pues no es palabra elegante, de salón elegante, y es de muy mal gusto hablar de genocidio cuando se esta comiendo. Los intelectuales que escriben cartas poderosas, que hacen tremar pantallas y casillas de correo con sus cartas poderosas, importantes, vigorosamente alineadas a la voz del amo. Los intelectuales que confunden “tufillos antisemitas” con condena al sionismo genocida y al imperialismo genocida y a las dictaduras genocidas y a los holdings económicos genocidas (porque también explotar y matar de hambre es genocidio). Los intelectuales ensillonados, encorbatados para la ocasión, laureados tantas veces que ya no hay lugar en el estudio elegante para otro diploma: a) no entienden un comino de lo que pasa; b) no quieren entender un comino de lo que pasa; c) les pagan muy bien para desentenderse de lo que pasa. Los intelectuales graves, emperifollados de palabras novedosas, rigurosos con la cita en las peluquerías, modernos (como cierta izquierda europea, que casi es lo mismo que decir cierta derecha mundial), escriben cartitas a Isla Negra, preocupados porque nuestra misión de promover y difundir poesía se vea intoxicada de versos demoníacos afganopalestinianos venezolanocubanoides boliviatorianos farabundeanosandinistas, versos iraquiatenienses, terribles versos de botas embarradas de floresta y campo. Versos Antibloqueos, versos antiguantanAmèrrrrica.
Y les digo que no se equivocan caballeros de la pluma elegante y el best sellers a mano. Isla Negra es una Casa de Poesía, y la POESIA no entra en ningún salón a repetir de memoria lo que viene ordenado. La POESIA no se mancha de lentejuelas ni calla. La POESIA hace saltar su puño consternado delante de la injusticia, delante de las solapas elegantes que callan, delante de la prepotencia y la masacre. Jamás cómplice de la muerte. Y cuando grita genocidio: grita genocidio!”
gabriel impaglione
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